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miércoles, 22 de mayo de 2013

La hermenéutica del sujeto Michel Foucault











El filósofo francés Michel Foucault dedicó el curso de 1982 en el Collège de France
a la hermenéutica del sujeto. Con esta edición del Fondo de Cultura Económica, se publica una nueva zona de la "obra" de Michel Foucault.
En sentido propio, no se trata de inéditos, porque esta edición reproduce la palabra pronunciada públicamente por Foucault, con exclusión del soporte escrito que utilizaba y que podía ser muy elaborado. Daniel Defert, que posee esas notas, permitió a los
editores consultarlas.

El curso de ese año se consagró a la formación del tema de la hermenéutica de sí. Se trataba de estudiarla no sólo en sus formulaciones teóricas sino de analizarla en relación con un conjunto de prácticas que, en la Antigüedad clásica o tardía, tuvieron gran importancia.
Esas prácticas eran de la órbita de lo que en griego solía llamarse epimeleia heautou y en latín
cura sui. El principio de que uno debe "ocuparse de sí", "preocuparse por sí mismo" quedó
oscurecido por el resplandor del gnothi seauton. Pero hay que recordar que la regla sobre la
necesidad de conocerse a sí mismo se asoció al tema de la inquietud de sí. De uno a otro
extremo de la cultura antigua, es fácil encontrar testimonios de la importancia atribuida a la
"inquietud de sí" y de su conexión con el tema del autoconocimiento.

En primer lugar, en el propio Sócrates. En la Apología, lo vemos presentarse a sus jueces como
el maestro de la inquietud de sí. Él es quien interpela a los transeúntes y les dice: ustedes
se ocupan de sus riquezas, su reputación y sus honores; pero no se preocupan por su virtud y
su alma. Sócrates es quien vela para que sus conciudadanos "se preocupen por sí mismos".

Acerca de ese papel, Sócrates dice un poco más adelante, en la misma Apología, tres cosas
importantes; es una misión que le confió el dios, y no la abandonará antes de su último suspiro; es una tarea desinteresada, por la cual no exige retribución alguna, ya que la realiza por pura benevolencia; y por último, es una función útil para la ciudad, aún más útil que la victoria de un atleta en Olimpia, porque al enseñar a los ciudadanos a ocuparse de sí mismos (más que de sus bienes), también se les enseña a ocuparse de la propia ciudad (más que de sus asuntos
materiales). En lugar de condenarlo, los jueces harían bien en recompensar a Sócrates por haber enseñado a los otros a preocuparse por sí mismos.
A través de diversos capítulos, Michel Foucault busca subrayar la precariedad del modo de subjetivación moderno. Releyendo la filosofía antigua, nos permite interrogarnos acerca de nuestra identidad como sujeto moderno. Su trabajo consiste, en principio, en volvernos extraños a nosotros mismos, mostrando la historicidad de lo que podría parecer lo más antihistórico: la manera en que, como sujetos, nos relacionamos con nosotros mismos.
Lo que hace posible ese pasaje a la filosofía antigua es una reformulación del problema político: ¿y si las luchas de hoy ya no fueran tan sólo luchas contra las dominaciones políticas, ya no tan sólo luchas contra la explotación económica, sino luchas contra la sujeción identitaria? Al releer a Platón y a Marco Aurelio, a Epicuro y a Séneca, Michel Foucault no busca ir más allá de la política sino repensarla.

El punto de partida de un estudio dedicado a la inquietud de sí es, el Alcibíades. Sócrates recomendaba a Alcibíades que aprovechara su juventud para ocuparse de sí mismo: "A los cincuenta años sería demasiado tarde". Pero Epicuro decía: Cuando uno es joven, no hay que vacilar en filosofar, y cuando es viejo, no hay que vacilar en filosofar. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para cuidar nuestra alma".
Este principio del cuidado perpetuo, a lo largo de toda la vida, se impone con mucha claridad. Musonio Rufo, por ejemplo: "Debemos cuidarnos sin cesar, si queremos vivir de manera saludable". O Galeno: "Para llegar a ser hombres hechos y derechos, todos necesitan ejercitarse por así decirlo, toda la vida", aunque sea cierto que más vale "haber velado por la propia alma desde la más tierna infancia".

La inquietud por la verdad - Michel Foucault






La inquietud por la verdad
escritos sobre la sexualidad y el sujeto

Siglo Veintiuno editores

(Buenos Aires)

El texto que presta su nombre a la presente compilación, "La inquietud por la verdad", es un breve escrito de Foucault en homenaje a quien puede ser considerado como uno de sus mentores: el historiador Phillippe Ariès. "...Tomando como referencia sus cursos, se puede situar en 1978 uno de los puntos de inflexión que lo llevaron a reformular el proyecto inicial de Historia de la sexualidad y la orientación general de sus investigaciones. El curso en cuestión se titula Seguridad, territorio, población. Luego de las consideraciones metodológicas y un breve balance del trabajo realizado, con los cuales presentaba habitualmente el tema que iba a exponer ese año, Foucault aborda la cuestión de los dispositivos de seguridad, comparándolos, por
un lado, con los mecanismos legales y, por otro, con los disciplinarios. Así, por ejemplo, mientras que la ley está en relación con una multiplicidad de organismos individualizables, los dispositivos de seguridad, en cambio, se relacionan con una multiplicidad considerada como un efecto de masa, es decir, como un conjunto de sujetos material y biológicamente ligados...".
"...De los diez trabajos que conforman el libro, cuatro son entrevistas o conversaciones. La más antigua, con la que se inicia esta recopilación, la conversación con Duccio Trombadori, titulada "El libro como experiencia", data de 1978. En ella, Foucault expone, con consideraciones críticas, el camino recorrido hasta poco después de la publicación de La voluntad de saber. Las respuestas de Foucault contienen también numerosas apreciaciones acerca del modo en que han sido leídos y recibidos sus trabajos y acerca de lo que significa para él mismo pensar temas como la locura, la prisión y la sexualidad. Dos de las otras entrevistas posteriores a la conversación con Duccio Trombadori abordan el tema de la homosexualidad. En la que hemos titulado "Desear un mundo donde otras formas de relación sean posibles" de 1982, Foucault pasa revista a una serie de publicaciones sobre el tema, desde el célebre trabajo de Kennet Dover, Greek Homosexuality, al de John Boswell, Cristianity, Social Tolerance, and Homosexuality, para fijar, finalmente, su propia posición. En la conversación con Gilles Barbedette, "El triunfo social del placer sexual", Foucault analiza, en cambio, más allá de las obras de referencia, la relación entre los comportamientos sexuales y las conductas sociales tipificadas. En la cuarta entrevista, también de 1982, "Verdad, poder y sí mismo", Foucault vuelve sobre su recorrido intelectual, para subrayar el sentido que sus trabajos tienen para él mismo, como parte de su biografía...". Los textos que integran este volumen, inéditos en español o casi inaccesibles, son claves para vislumbrar el sentido que Foucault atribuía a su pensamiento y al modo en que sus libros eran leídos y recibidos. Y resultan esclarecedores, en particular, para entender cómo fue definiéndose el proyecto de lo que sería la Historia de la sexualidad: el recorrido que llevó a Foucault del problema de la biopolítica al de la confesión, del análisis del poder y el saber al estudio de las relaciones entre las prácticas de gobierno, de sí mismo y de los otros, y los modos de decir la verdad. Al igual que en El poder, una bestia magnífica, la soltura coloquial del autor es el mejor modo de acceder al laboratorio donde se gestan, y mutan, sus ideas y sus inquietudes.

"...Lo que yo querría facilitar es todo un trabajo social, dentro del cuerpo mismo de la
sociedad y sobre ella misma. Querría participar en persona en ese trabajo sin delegar
responsabilidades a ningún especialista, y a mí mismo menos que a nadie. Procurar
que en el seno mismo de la sociedad los datos del problema se modifiquen y los
bloqueos se deshagan. En suma, terminar con los portavoces...".
Michel Foucault
- El libro como experiencia - Conversación con Michel Foucault-
(Entrevista con Duccio Trombadori, París, 1978).

Michel Foucault

Nació en Poitiers, Francia, Michel Foucault (1926-1984) es uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Alumno de la École Normale Supérieure de París, cursó estudios de filosofía y psicología. Durante la década de 1960, encabezó el departamento de Filosofía de la Universidad de Vincennes. En 1970 fue elegido en el Collège de France, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su país, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en junio de 1984. En los años setenta y ochenta, su valiosa obra, publicada en gran parte por Siglo XXI Editores, lo llevó a dictar numerosas conferencias y cursos en todo el mundo, lo que lo convirtió en un intelectual de referencia. Comprometido activamente en las luchas políticas y sociales, Michel Foucault llevó a cabo un análisis minucioso de los mecanismos de control y de gobierno de la sociedad. Su pensamiento continúa siendo fuente de inspiración para estudiosos de distintas áreas y para quienes buscan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes).